Político y servidor público
Mario como político
Este es un texto basado en el prólogo escrito por Fernando Cepeda Ulloa para el libro La indomable razón. Vida y obra de Mario Laserna, el fundador de la Universidad de los Andes, de Luis Fernando Molina Londoño.
Acerca de Mario Laserna y su trayectoria como político
La vida política de Mario Laserna es para muchos desconcertante. Kissinger decía sobre él que laboraba como un cowboy. O sea, en solitario. A nadie podía ocurrírsele que Mario Laserna representaba un grupo político o alguna escuela de pensamiento o tendencia ideológica. Era ecléctico. No estaba matriculado en ninguna secta. Igual dirigía un medio conservador que uno liberal, igual era amigo de Alberto Lleras que de Mariano Ospina.
En el Concejo de Bogotá y, luego en el Senado en representación de la Alianza Democrática M-19, Mario no encontró espacio para la materialización de sus ideales, que no eran cabalmente comprendidos.
La participación de Mario Laserna como senador de la Alianza Democrática M-19 merece un estudio especial. No sorprendería que la legislación que se hizo durante la Administración Gaviria hubiera encontrado inspiración en viejas preocupaciones de Mario Laserna con el tema ecológico, con los recursos naturales y, en concreto, con la Amazonía. Y la estrecha amistad con John von Neumann reforzaba, y de qué manera, esa visión. El planteamiento de Mario Laserna al respecto era global. “Entonces, es necesario mostrar que ya estamos ante un organismo de alcance planetario en que el mundo no se puede separar por parcelas. Si destruimos la pesca en el Océano Pacífico, no somos nosotros quienes estamos perdiendo, sino toda la sociedad global”. Manuel Rodríguez, primer ministro del Medio Ambiente explicó en detalle esta influencia de Mario Laserna durante el conversatorio del centenario de su nacimiento y en una columna publicada en El Tiempo.
Mario ganó algunas batallas como la de presentar La Candelaria como un centro histórico de la ciudad y ello en contra de la propuesta del urbanista Paul Winner. No ocurrió lo mismo cuando combatió la construcción de las Torres del Parque, alrededor del Circo de Toros. Y, futurólogo como lo calificó Gloria Valencia en la emisora HJCK, defendió la bicicleta como el vehículo ideal de transporte, cuando poco se hablaba al respecto.
Como dirigente dentro del Partido Conservador no creo que hubiera logrado impactar la visión de ese partido, aunque formó parte de su Comité Ideológico y de su Directorio. Hizo propuestas, escribió sobre asuntos programáticos. Pero como eran notorias sus aspiraciones presidenciales, los obstáculos se hicieron presentes antes de tiempo. Fue una decepción, como lo registra Luis Fernando Molina en su lucha por una ciudad más humana, más acorde con su noción del Bien Común. Mario Laserna volvió a ser el combatiente solitario, el dirigente que iba en contravía de intereses muy consolidados. Pero igual, actuaba con vehemencia y absoluta convicción.
Muy difícil que los planteamientos iluminados de Mario Laserna encontraran eco en el Partido Conservador, o en el Concejo de Bogotá o en el Senado de la República o en las deliberaciones del partido político del M-19. Mario Laserna no se desanimaba ante tanta incomprensión.
Su largo período como activista político reafirma sus cualidades más sobresalientes, Audacia, independencia, rigor en el tratamiento de los temas, dedicación y compromiso, y un desempeño que no se deja desanimar por los fuertes vientos que buscaban desorientarlo, debilitarlo, disminuir su entusiasmo.
Fue una etapa de frustraciones y logros que no tuvieron el alcance del gran esfuerzo para crear la Universidad de los Andes. Así era su naturaleza. Como que nada lo dejaba satisfecho. Emprendedor permanente en múltiples campos, eso sí, todos relacionados con el Bien Común, con el mejoramiento del bienestar, con la preservación de valores y tradiciones y, quién lo creyera, con la obsesiva tarea de garantizar la supervivencia del planeta, de la naturaleza, de la tierra como un organismo vivo.
“A los senadores lo que les interesa es la reelección”.
Mario Laserna luego de su paso por el Congreso de Colombia en 1991 - 1994.
Servidor público
Extractos del prólogo de Fernando Cepeda Ulloa para el libro La indomable razón. Vida y obra de Mario Laserna, el fundador de la Universidad de los Andes, de Luis Fernando Molina Londoño.
Laserna, un ejemplo de servidor público. Entre la política y la educación superior
Cuando asumió la Rectoría, el ambiente estudiantil de la Universidad Nacional ya estaba contaminado por el impacto de la revolución cubana. Las consignas contrarias al proyecto modernizador de Mario Laserna estaban a la orden del día. El rector que quiere norteamericanizar la principal universidad estatal de Colombia. Tremendo. La resistencia al cambio, bien sabida de las instituciones universitarias, hacía aún más compleja la introducción de una nueva concepción académica y de la gestión administrativa.
Cuesta trabajo creer que Mario Laserna no se amilanó. Con el coraje y la audacia que lo distinguían puso en marcha ese proceso. Lo cual hizo más hostil un clima que no era tranquilo. Molina afirma que los rectores que lo sucedieron fueron implantando esas reformas que con el tiempo ayudaron a la modernización de la Universidad Nacional.
Y, como si nada pasara, fundó la Facultad de Sociología y fortaleció unidades académicas relacionadas con las “ciencias de la vida”. Hizo alianzas con universidades extranjeras, invitó profesores ilustres, cambió el concepto de las Residencias Estudiantiles. Como si todo fuera normal.
El acto académico que por sí solo pone en evidencia las mejores virtudes de Mario Laserna, fue el que organizó para entregar el Doctorado Honoris Causa al expresidente Alfonso López Pumarejo. Y ello con la presencia de Laureano Gómez, su gran opositor. También asistieron el presidente Alberto Lleras Camargo y el expresidente Darío Echandía. Sí, eran las figuras preclaras del Frente Nacional, pero esto en el campus de la Universidad Nacional parecía ser el colmo de la audacia y del coraje. Fue esa ceremonia un símbolo de la Unidad que representaba el Frente Nacional. El inesperado y muy elogiado gesto de Laureano Gómez de saludar emocionado y con afecto a su contradictor, luego de un discurso en el cual lo había atacado con vehemencia, era una increíble representación de la reconciliación nacional y del espíritu no-partidista que Mario Laserna reclamaba para la entidad universitaria.
Semejante acto político no desdecía del principio sagrado que inspiraba a Universidades y, por supuesto, ahora, durante la rectoría de Mario Laserna, del centro principal de educación superior, que era el de mantener alejada la Universidad del activismo partidista pero no del acontecer político, el del pasado, el del presente, el del futuro. Una línea divisoria clave. Reflexión, estudio, debate en torno de la política, sí. Proselitismo partidista, no. Instrumentalización electoral, no.
Mario Laserna dio ejemplo en Uniandes y en la Universidad Nacional. Una conducta que deben imitar directivos académicos, estudiantes y trabajadores. Los casos excepcionales no pueden ser subestimados y es necesario reflexionar sobre su ocurrencia y sus consecuencias.
El sectarismo político deformó por muchos años el cumplimiento de los objetivos propios de la institución universitaria. Así no se compromete en nada “la prudente apoliticidad y sabia neutralidad de la Universidad de los Andes en el campo de las luchas políticas”, como escribió Mario Laserna al renunciar (1971) a la presidencia del Consejo Directivo para así poder asistir a la Convención del Partido Conservador Unionista, luego, a otras actividades de carácter electoral. Distinguir entre actividad política y actividad electoral es algo que les cuesta mucho trabajo a los colombianos. El silencio, la independencia, la ignorancia sobre el acontecer político nacional e internacional es una actitud que tiene consecuencias, en ocasiones fatales para la vida en sociedad, para el buen funcionamiento de la polis, del sistema político. Transformar la vida política, toda ella, en una cuestión electoral y, peor aún, en un ejercicio de sectarismo partidista o ideológico es introducir un elemento muy perturbador en ámbitos de la sociedad que deben estar exentos, totalmente exentos, de ese elemento que normalmente es disruptivo cuando opera por fuera de sus cauces propios.
Se anticipó a la fórmula de la paridad al integrar el Consejo Directivo de Uniandes. Promovía el nombramiento de Rectores de tendencias bien diferentes y como Rector de la Universidad Nacional, al nombrar Decanos, el resultado favoreció desproporcionadamente a personalidades liberales. Así como deambulaba sólo por el mundo de la ciencia y la filosofía, también lo hacía entre nosotros con figuras de ideologías y actitudes bien diferentes.
Si luchó por una universidad alejada del ajetreo partidista lo hizo para preservar lo más sagrado del espíritu universitario, pero no para alejarla del inteligente quehacer de la política. Con satisfacción asumió el desarrollo de la Ciencia Política, del Derecho y de los Estudios Internacionales, de los Regionales, el de los Territorios, los Municipios y las Ciudades. Política sí pero no politiquería. Y de ninguna manera el apropiamiento indebido de la función universitaria para obtener prebendas o beneficios partidistas. Lo predicó con la teoría y con el ejemplo. Un legado que sigue sólido.
Frente a la tregua del Frente Nacional, el presidente Alberto Lleras debía nombrar de manera paritaria en los diferentes cargos del alto gobierno a representantes de los dos partidos firmantes del llamado Pacto de Benidorm. Mario como presunta cuota burocrática conservadora fue postulado a la Rectoría de la Universidad Nacional de Colombia, en una terna con otros copartidarios, quienes no lo percibían como un acto democrático sino sustentado en su vieja amistad con el presidente. Ocupó así, por primera vez, un cargo público. En este caso tenía la misión de “expresar” en educación superior, las consignas ideológicas del Frente Nacional que pregonaba el nuevo presidente.
Mario Laserna y los presidentes de Colombia

César Gaviria y Mario Laserna en la Unviersidad de los Andes en 1993. Entonces, Gaviria era el primer egresado de Los Andes que ocupaba la Presidecia de la República (1990 – 1994) y Laserna era congresista (1991 – 1994). Fot. Archivo Universidad de los Andes.

De iz. a der. El expresidente Alfonso López Pumarejo, el rector Mario Laserna, el expresidente Laureano Gómez y al fondo el expresidente Darío Echandía. Fot. Archivo Universidad de los Andes, Fondo Mario Laserna.

Visita del presidente de la República, Carlos Lleras Restrepo a la Universidad de los Andes en su paso por el laboratorio de Botánica. De izq. a der. el profesor Borlchardt, el guarda presidencial (NN), el rector entrante Reinaldo Muñoz Zambrano, la profesora Elizabeth Grosse, Mario Laserna presidente del Consejo directivo y saliente rector encargado de Los Andes y Carlos Lleras Restrepo, ca. 1967. Fot. Archivo Universidad de los Andes.

Mario Laserna y el presidente Andrés Pastrana Arangodurante la celebración durante la celebración de los 50 años de la Universidad de los Andes. Fot. Archivo Universidad de los Andes.

El presidente de la República Alberto Lleras, el expresidente Alfonso López y Mario Laserna dialogan animadamente en la Cafetería Central de Estudiantes de la Ciudad Universitaria, después del homenaje al expresidente (Foto: Colección Universidad de los Andes).

Mario Laserna, embajador de Colombia en Francia, el primer ministro francés Raymond Barré y el presidente Julio César Turbay durante la visita presidencial en Paris, 1979. Fot. Archivo Universidad de los Andes, Fondo Mario Laserna.

Mario Laserna y el presidente Virgilio Barco durante la celebración de los 40 años de la Universidad de los Andes. La República, Bogotá, 18 de noviembre de 1988.
Mario embajador

París, Francia
Mario Laserna también fue nombrado por el presidente Alfonso López Michelsen como embajador de Colombia en Francia (1976-1979). En París se instaló con su esposa Liliana Jaramillo y su hijo Juan Mario, quien todavía estaba pequeño. Durante este periodo retomó el estudio de la cultura, la historia y la política del país anfitrión. Además, continuó promoviendo la Universidad de los Andes y el intercambio cultural.

Viena, Austria
El presidente Virgilio Barco Vargas lo designó embajador en Austria y el 23 de julio de 1987 se firmó el nombramiento que contemplaba, además, su investidura como Representante Permanente ante los demás Organismos del Sistema de las Naciones Unidas, con sede en Viena (ONUV). Lo acompañó su segunda esposa, la princesa austriaca Caroline Schomburg.
Su embajada en Austria fue muy similar a la de Francia, en materia de promoción e intercambio cultural –apoyado además por la pianista que tenía en casa Caroline Schomburg–, haciendo presencia en Organismos de la ONU, estudiando los aportes que los países europeos pueden hacer al país.
Mario consideraba que
“las embajadas, sobre todo las que desempeñé en París o en Viena, generalmente las dan como premio y como cuota política, cuando me nombran embajador, considero que este criterio no es lo más adecuado para juzgarlo, sino más bien que un sector de la clase dirigente que desempeña cargos diplomáticos está aprendiendo sobre lo que se puede traer para mejorar las condiciones del país y para ubicarlo mejor en el mundo globalizado. Es algo más complicado de lo que parece, el aporte a Colombia que puede hacerse con la carrera diplomática. Más aún, en el presente y hacia el futuro, porque el centro de poder se está desplazando de occidente hacia los países asiáticos y debemos empezar a conocer lo que puede ser la posición de Colombia si los países asiáticos alcanzan un nivel de desarrollo superior al que estos países nuestros al sur de los Estados Unidos, pueden desarrollar en cuanto a sus recursos naturales, a sus posibilidades de comercio internacional y a la preparación del personal colombiano necesario para entender estos grandes cambios”.
Entrevista de Hernando Bonilla a Mario Laserna, Ibagué, 2000.
Mario Laserna y el M 19
Como político empezó su carrera con el expresidente y jefe del Partido Conservador Mariano Ospina Pérez y la concluyó con el exguerrillero y líder del Partido Alianza Democrática M19, (AD-M19) Antonio Navarro Wolff. Su ensayo “¿Por qué soy conservador?” explica su pertenencia a esa corriente política e ideológica, que realmente asociaba al respeto de las libertades, el orden, la búsqueda del bien común y la democracia. Cercano a cumplir los 70, Laserna sorprendió al país cuando en 1991 ganó en las elecciones para Congreso de la República, una curul al Senado por la AD-M19. Y se dice que sorprendió porque este partido político se presentaba como de izquierda y él había sido integrante sobresaliente del Directorio Nacional Conservador muy cercano al ospinismo y decidido colaborador de los gobiernos durante el Frente Nacional.
De hecho, a pesar de católico, apostólico y romano, devoto confeso de San Francisco, defendió toda su vida los principios de un Estado laico y liberal, la libre conciencia y el respeto por los opositores y defensores de doctrinas diferentes a la suya. Como intelectual y estudioso de la política era enemigo del dogmatismo. Padecía una tremenda fascinación por la observación de todo tipo de doctrinas y sistemas políticos. Era un apasionado estudioso del curso que tomaban las ideas y las consignas políticas en la sociedad donde circulaban, tal vez influenciado por la obra de Toynbee y Spengler. Un buen conservador para Mario era quien renunciaba al dogmatismo y salía a conocer científicamente la realidad.


Afiche de campaña al Congreso de Colombia de los candidatos de la Alianza Democrática M19 Mario Laserna y su fórmula Vera Grabe, egresada de Antropología de Los Andes. Autor: Anónimo, 1991. Colección particular.